sábado, 6 de marzo de 2010

DIRECCION




Le inquirí a aquella  flor exquisita
En frente de mí, un poco avergonzado
El camino que conduce al Bienamado
Me contestó con mucha cortesía
Que de antemano me había respondido
Antes de que formulase la pregunta
Le replique como podía ser posible
Sino obtuve respuesta, ni explicación
Al final me quede esperando un rato
Hasta que de imprevisto contemplé
La actitud de devoción de aquella flor
En un ángulo perfecto hacia el cielo
Al igual que el resto de las flores
Como en  una postura de súplica
Con sus pétalos elevados cortésmente
En espíritu de plegaria y de devoción
Indicándome que el camino mismo
Que conduce a la presencia de Él
Se encuentra en las alturas más altas
Del cielo exaltado del desprendimiento
De nuestra propia voluntad mezquina
Por la Voluntad de Él, El Bienamado.
06/03/10.