viernes, 8 de enero de 2010

CAMINO




Embargado con la ilusión y la esperanza
De deleitarme con los esplendores
Maravillas y proezas
De este mundo evanescente
Observé como mi cuerpo se detuvo
Absorto por el sueño, el cansancio y la fatiga
En el medio de mi viaje por seguir
Ahora solo deseaba dormir
Comer y beber y no pensar más
Dejando de lado el viaje y mis expectativas
Luego al despertar al día siguiente
Retomé aquel  viaje con fuerza
Pero esta vez camino a la ciudad del Amado
Allá donde se es libre de todo cansancio
De la atormentadora sed y hambre
Para únicamente deleitarme
Contemplando al Semblante del Amado.
22/11/09